Llega a México el primer exoesqueleto para niños con parálisis cerebral

El funcionamiento robótico del Atlas es “sencillo” en palabras de sus creadores, pero ha costado años de investigaciones. Tiene ocho motores, colocados en los tobillos, las rodillas y las caderas. Primero, el niño se sienta y se le abrochan una serie de fijaciones en las extremidades y en el pecho. Cuando está bien sujeto, en la tableta que el robot lleva anexada para poder dirigirlo, se aprieta un solo botón. La fuerza del exoesqueleto lo levanta inmediatamente.

El robot cuenta con dos modos: el automático, en el que toda la fuerza está realizada por el dispositivo y está pensado para los pacientes que no tienen o no van a poder desarrollar fuerza muscular; y el modo de ayuda, donde el robot propone un paso y se queda a la mitad, con la rodilla flexionada, y es el niño quien debe terminarlo. “Conseguimos que el niño haga fuerza como si fuera a un gimnasio. Esa fuerza es en la cadera, en la rodilla derecha o en la izquierda, según cómo lo haya configurado el terapeuta. Eso hace que aprenda a caminar”

El Atlas 2030 ha llevado a su creadora, la investigadora española Elena García Armada, a ganar el prestigioso premio a Inventor Europeo del 2022, concedido por la Organización Europea de Patentes a las creaciones más importantes del año. García Armada, que trabaja en el CSIC, empezó con este proyecto a petición de la familia de Daniela, quien tras tener un accidente había dejado de poder caminar. “En esos momentos había exoesqueletos para adultos, pero ninguno de los fabricantes tenía en sus planes de negocio abordar el sector pediátrico”, explica la investigadora 

GRUPO DIMAJU

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